Tintín llegó a nosotros muy débil, con problemas en sus patitas y un diagnóstico duro: leishmania. Pero nunca perdió sus ganas de vivir.
Sandra y su familia lo acogieron en su casa y poco a poco fue mejorando… y conquistando sus corazones.
La familia se enamoró de él, de este pequeño guerrero de 6 años, y han decidido darle lo más importante:
Un hogar para siempre.
Gracias familia bonita, por abrirle las puertas de vuestra casa y vuestro corazón, por comprometeros a cuidarlo y por quererlo tanto.
¡Sé muy feliz, pequeño!
