Jan el pequeño de la familia encontró a Floppy en FB. Alex su padre nos contactó para adoptarlo. Ahora Floppy vive junto al mar y cada mañana el hijo de Alex se levanta mas temprano para llevar a Floppy a correr por la playa antes de ir al cole. Una amistad sincera, de esas que marcan la infancia y llenan la vida de alegria. Un sueño para un perrito abandonado que no tenía futuro.

Gracias a esta familia por  abrirle las puertas de su hogar.