A Laika ya le  llegó su momento de ser feliz rodeada de una familia que la quiere.

Laika fue maltratada, nunca la quisieron y un día pusimos fin a ese sufrimiento.

María y Dany, curaron sus heridas, le dieron cobijo y empezó a confiar en los humanos. Luego M.José la llevó a su casa y poco a poco desapareció su ansiedad cuando se encontraba sola.

GRACIAS por todo lo que habéis hecho por ella

Raquel y Ángel decidieron que sería parte de su familia y hoy Laika disfruta en Mérida de amor, comodidades y paseos para toda la vida.

Gracias familia por adoptar, por darle una segunda vida.

GRACIAS